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Los otros BIC

Publicado en:
20 de agosto de 2011.

San Cristóbal de La Laguna cuenta con numerosos edificios que tienen la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), no en vano la ciudad es en sí misma Bien Cultural Patrimonio de la Humanidad desde 1998. La lista de inmuebles declarados como BIC en La Laguna es casi interminable y la mayoría se concentra en el conocido como casco histórico de la ciudad. Sin embargo, fuera de esta zona también existen otros BIC que por su singularidad han merecido esta catalogación por parte del Gobierno de Canarias.

Valle de Guerra es uno de los barrios laguneros que cuenta con dos declaraciones de Bien de Interés Cultural en su haber: la zona arqueológica de La Barranquera, declarada BIC en 2005, y la fiesta de la Librea, en 2007.

En la zona arqueológica de La Barranquera, que se localiza sobre un acantilado costero, se distinguen dos grandes sectores separados por el promontorio de la Punta del Jurado, que se adentra en el mar. Desde el punto de vista geomorfológico, el área se configura como un gran apilamiento de coladas basálticas de la Serie III, así como numerosas cuevas que fueron utilizadas por la población prehistórica de la Isla como recintos habitacionales o nichos funerarios. En esta zona se pueden encontrar, entre otras, un conjunto de cuevas sepulcrales abiertas en las márgenes del barranco del Horno que conservan vestigios óseos, malcológicos y cerámicos en superficie, así como lago de relleno estratigráfico en algunas de ellas. Hacia la desembocadura, en la playa del Roquillo, existen referencias de estructuras de superficie y restos de cabañas.

La Librea de Valle de Guerra tiene más de 400 años de antigüedad y sus orígenes están en la celebración para exaltar a la virgen del Rosario y a los canarios que, al mando del capitán Francisco Díaz Pimienta, combatieron en la batalla de Lepanto, de la que volvieron victoriosos.

En el vecino barrio de Tejina se ubica otro de los bienes de interés cultural que más orgullo despierta entre los habitantes del barrio. Se trata de la Fiesta de los Corazones de Tejina, cuyo origen se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, fiesta que fue declarada BIC en 2003. Para el vicepresidente de la Asociación de los Corazones, Guadalberto Hernández, la declaración es “un valor añadido para la fiesta”, pero aclara que “los Corazones están por encima de todo eso por el arraigo y poder de convocatoria que tienen”. Añade Hernández que “los reconocimientos están muy bien y se deben hacer porque ésta es la obligación del Gobierno”. El vicepresidente de la Asociación de los Corazones recuerda que es una fiesta “única” porque “hay usos similares con respecto a la fruta pero con forma de corazón somos los únicos en el mundo”.

La Escenificación de la Librea de Valle de Guerra es un acto cultural, tipo autosacramental, fuertemente arraigado en la cultura popular. El desarrollo secuencial de La Librea contempla dos aspectos diferenciados, pero a su vez complementarios: por una parte, el desfile de los barcos de La Virgen, y de otra, la representación de la batalla naval con su preámbulo de relato de acontecimientos históricos. La representación de La Librea está dividida en cuatro actos: la introducción, los prolegómenos del combate, la batalla y la rendición.

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Publicado en:
La Opinión de Tenerife
12 de diciembre de 2010.


El historiador José Farrujia critica que "todo el esfuerzo se centra en conservar el patrimonio de las clases dominantes y la cultura de los dominados se ignora"


El inconsciente colectivo de los laguneros tiene grabadas a fuego la silueta de la torre de La Concepción, el faro de Bajamar o la escultura del Padre Anchieta como una especie de totems identitarios de la cultura popular. Sin embargo, si se le pidiera a cualquier vecino que visualizara algo relacionado con el patrimonio guanche en el municipio, seguro que sería difícil conseguir alguna imagen y si así fuera, sería raro que pudiera ponerle un escenario definido aunque esos escenarios existen. Aguere alberga más de un centenar de yacimientos arqueológicos que se encuentran en estado de abandono.

Esta contradictoria realidad fue expuesta por José Farrujia, doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna, durante la conferencia que ofreció esta semana bajo el título Arqueología guanche en el patrimonio de La Laguna, dentro del calendario de actos conmemorativos del XI aniversario de la declaración de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad, que organizó la Asociación de Vecinos del Casco Histórico.

En su intervención, Farrujia aseguró que el municipio "posee yacimientos con la suficiente entidad patrimonial como para abrir diversos parques arqueológicos", pero se lamentó de que todos los esfuerzos del municipio se hayan centrado en recuperar el patrimonio histórico, más todavía desde la declaración de la Unesco, en 1999.

"Lo que se conserva es la historia de las clases dominantes, las casonas, los palacetes, las iglesias, pero raramente se hace algo por preservar la historia de los dominados. Esto nos lleva a perder todas aquellas creaciones culturales que no fueron asimiladas por las élites. En el fondo, parece que tuviéramos amnesia de nuestra historia y de nuestra identidad", recalcó.

El experto afirmó que el último inventario arqueológico del municipio se hizo en 1989. Ese documento confirma la abundante riqueza de restos aborígenes que atesoran los yacimientos del municipio. Su estudio permitiría conocer más sobre sus costumbres y creencias y compararlas con las del resto de los aborígenes de la Isla. Pero paradójicamente el 90% de estos enclaves no han sido investigados, algo que Farrujia achacó a la falta de voluntad política.

Muchas de estas reliquias están a la intemperie y no cuentan con medidas de protección o señalización de ningún tipo. Esto expone a los recursos a la erosión medioambiental y al expolio por parte de ciertos desaprensivos. Muchos otros parajes, en cambio, han quedado sepultados. Con el paso de los siglos, los movimientos de tierras e incluso la construcción de nuevos núcleos poblacionales los han enterrado. Esto sucede en Tejina, por ejemplo, donde se sabe que antiguos poblados guanches han quedado debajo de las actuales construcciones. El historiador José Farrujia teme que de mantenerse esta indiferencia por parte de la Administración, ciertas facetas que definen la historia y la identidad de los pobladores originarios de esta zona de Tenerife "se pierdan para siempre por su mala conservación y no podamos comprobar si sus costumbres repetían los patrones que hemos observado en el resto de la Isla".

En este sentido, El Hierro, La Palma y Gran Canaria siguen una política radicalmente opuesta. En ellas hay parques arqueológicos desde los que se realiza una gran labor de divulgación. El caso más puntero es el del complejo de la Cueva Pintada, en Gáldar. También otras ciudades Patrimonio de la Humanidad, como Salamanca con su estación de arte rupestre de la Siega Verde, ponen en valor su pasado.

Para Farrujia, el modelo de Salamanca podría trasladarse a La Laguna. Pero se muestra escéptico. Según un estudio que menciona este investigador, realizado en los noventa por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (ICOMOS), se revela que en Europa las ciudades históricas, los monumentos religiosos, el cristianismo y la arquitectura "elitista" están todos sobrerepresentados en la lista de Patrimonio Mundial.

"Lo que nos pasa es fiel reflejo de lo que sucede en otras muchas ciudades europeas en las que la arqueología y las culturas vivas están infravaloradas", se queja el experto y añade: "Nuestros tesoros arqueológicos están dispersos por los barrios. Tenemos hitos en Tejina, Valle de Guerra, Bajamar y Punta del Hidalgo y deberíamos aprovechar esa dispersión que tiene la virtud de descentralizar la gestión y el disfrute del patrimonio".

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Continúan vertiendo basura en Valle de Guerra pese a la prohibición municipal

Publicado en:
El Día.
7 de octubre de 2010.

El pasado año, colectivos vecinales y culturales denunciaron la presencia de basura y residuos tóxicos en las laderas de El Apio, que afecta a esta zona protegida por ser BIC y poseer yacimientos arqueológicos. El ayuntamiento ha hecho dos requerimientos al dueño de la finca, pero los vertidos continúan.


Los colectivos vecinales y culturales de Valle de Guerra denunciaron el pasado año de forma contundente el vertido de gran cantidad de basura y sustancias tóxicas en la ladera de la zona costera conocida como El Apio, situación que no ha parado, sino ha ido en aumento y atenta contra este paraje que está protegido como Bien de Interés Cultural (BIC) y por contar con yacimientos arqueológicos. Y esto ocurre a pesar de que el Ayuntamiento de La Laguna ha dirigido dos requerimientos al propietario de la finca.

El concejal de Servicios, Plácido Mejías, destacó que el dueño de la finca es quien debe retirar la basura y que si no procede a hacerlo en breve, el consistorio tendrá que denunciar el hecho ante Medio Ambiente. Advirtió que este tipo de acciones está sancionado con multas, como mínimo, de 3.000 euros. "Pero lo peor -precisó- es que el pasado fin de semana hemos estado limpiando el barranco, donde había colchones, sillas, un tapiflex y hasta tres mesas de noche. No vamos a consentir este tipo de hechos, pues cuando se identifique a sus autores tendrán que ser objeto de elevadas sanciones. Por ahora, hay abierto un expediente al propietario de un taller de la zona".

Los representantes de los colectivos sociales de Valle de Guerra dijeron que los vertidos se han seguido realizando hasta en el pasado mes, con basura que llega al lugar en camiones y luego la tiran por las laderas con una pala mecánica. Comentaron que en la entrada a la finca hay un cartel que dice: "Prohibido tirar basura. Zona vigilada por cámaras". Por ello dijeron que "aquí pasan dos cosas, o no hay vigilancia o alguien pasa de este grave atentando contra el medio natural y arqueológico o no hay interés en identificar a su autor porque todo estará grabado. Queremos que se actúe con rapidez".

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Bruselas ratifica su sanción por los vertidos en Valle de Guerra

Publicado en:
20 de septiembre de 2010

El Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) publica en su edición 226 del día 28 de agosto, la resolución del Tribunal de Justicia de la UE (TUE) por el que ratifica la demanda interpuesta por la Comisión Europea que denunció a España por incumplir las obligaciones que le incumben en cuanto a la depuración de las aguas residuales de 38 zonas costeras, entre las que se encuentran cuatro de la provincia de Santa Cruz de Tenerife: Valle Guerra, Valle de Güímar, Valle de La Orotava y Los Llanos de Aridane.

La Comisión Europea decidió llevar a España ante el TUE por un "prolongado incumplimiento" de la Directiva 91/271/CEE (del Consejo, de 21 de mayo de 1991, sobre el tratamiento y depuración de las aguas residuales urbanas), a pesar de que antes de dar este paso la Comisión envió dos apercibimientos escritos.

En virtud de esta normativa sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas, España tenía de plazo hasta el 31 de diciembre de 2000 para implantar sistemas adecuados de recogida y depuración de aguas residuales o un proceso equivalente, en las zonas urbanas de más de 15.000 ‘habitantes-equivalentes’, y el plazo se cumplía en 2005 para las que se encuentran entre 2.000 y 15.000 ‘habitantes-equivalentes’.

Además de las cuatro zonas costeras de Canarias, el resto de lugares en los que Bruselas contempla infracciones a la normativa comunitaria se reparten por la costa española desde las Comunidades Autónomas de Galicia, Asturias, País Vasco, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía y Ceuta.

En 2004, la Comisión envió al Gobierno español una primera advertencia (carta de emplazamiento) tras recibir información que demostraba que un considerable número de zonas no cumplía las disposiciones de la directiva. Luego, en diciembre de 2008, envió una segunda y última carta de apercibimiento (dictamen motivado), pero España siguió sin corregir la infracción.



Preocupación de la Comisión

Este incumplimiento "grave y continuado de la normativa es motivo de gran preocupación para la Comisión", señaló el comisario europeo de Medio Ambiente, Janez Potocnik, para el que "es inadmisible que hayan transcurrido más de ocho años desde el vencimiento del plazo y que España siga sin dar cumplimiento a esta normativa tan importante".

Para la UE estas aguas no depuradas constituyen un peligro para la salud pública porque pueden estar contaminadas por bacterias y virus nocivos. Además contienen nutrientes como nitrógeno y fósforo, que contaminan las aguas dulces y el medio marino al favorecer la proliferación excesiva de algas que asfixian otras formas de vida (eutrofización).

Italia, tiene 178 puntos negros

Pero Bruselas tiene un problema aún mayor con Italia, que también fue denunciada por este mismo motivo por la Comisión de la UE, pero en este caso, son 178 las zonas urbanas de ese país que no depuran sus aguas residuales correctamente.

Todavía resta un largo camino por recorrer

El Plan Hidrológico de Tenerife redactado por el Consejo Insular de Aguas señala que en la isla hay más de 25 aglomeraciones urbanas que superan los 10.000 ‘habitantes-equivalentes’ (h-e), y suponen el 79,1 % del agua residual generada, de las que 13 vierten al mar. Solo 2 superan los 150.000 h-e.

El escaso desarrollo de las infraestructuras de saneamiento impide la recogida de unos 25 hm³ de aguas residuales. Actualmente se canalizan un 60,5% de las aguas generadas, depurándose unas dos terceras partes. Se vierten al subsuelo una vez tratadas unos 27 hm³ de aguas residuales no conectadas a la red de saneamiento. Existen 107 conducciones de vertido entre desagües y emisarios submarinos. Un 34% de los mismos vierten sin realizar tratamiento previo.

La normativa fija los criterios de tratamiento de las aguas residuales en función de los ‘habitantes-equivalentes’ (h-e), concepto que pondera la población, las industrias y otros condicionantes. Hasta 2.000 h-e, permite su vertido después de recibir un tratamiento primario. En el caso de aglomeraciones de hasta 10.000 h-e, que viertan al mar, es suficiente aplicar un tratamiento que garantice su calidad. Las que superen dicha población, deben someterse a un tratamiento más profundo y de características biológicas y/o químicas.               


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De Bien Cultural a basurero

Publicado en:
La Opinión de Tenerife.
20 de septiembre de 2010.


Desde la otra punta de la costa, las paredes del acantilado parecen compactas. Nadie se puede imaginar que las tabaibas dulces, los tarajales y los cardones se encarguen de ocultar un yacimiento arqueológico declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Zona Arqueológica en 2005.

La declaración, realizada por el Gobierno canario para intentar conservar este espacio en la costa de Valle de Guerra, parece que no está cumpliendo su función puesto que en el interior de estas oquedades junto a las conchas de las lapas y los escasos restos de cerámica guanches se descomponen una nevera de gran tamaño, latas, colillas y hasta los muelles de una cama.

Quizás los antiguos pobladores eligieron La Barranquera no sólo porque tenían agua en abundancia. Se trata de una zona rica en vegetación donde los animales podían alimentarse, que les permitía acercarse al mar a coger lapas y también estar protegidos en un lugar de difícil acceso . De hecho, sigue siendo llegara al yacimiento, por lo que debe ser más complicado llevar hasta allí una nevera o parte de una cama.

El Ayuntamiento de La Laguna ha realizado varias campañas de limpieza esta zona protegida para retirar los desperdicios que se han podido ir acumulando debido a la proximidad de los invernaderos, campistas, pescadores y, sobre todo, gente que tira su basura en cualquier parte.
Además, a la acción humana hay que sumar que las aves de la zona han convertido estas oquedades naturales en el lugar perfecto para establecer sus nidos, comer y dejar sus excrementos, los que se mezclan con las conchas y los restos de las vasijas guanches.

Cuadrillas
"Varias cuadrillas ya han estado retirando basura de esta zona. El año pasado, fueron tres o cuatro cuadrillas las que trabajaron aquí y ahora tenemos a un nuevo grupo que se va a encargar de limpiar lo que faltó", explicó el concejal de la zona de Valle de Guerra, Francisco Gutiérrez.

A lo largo de esta costa existen distintos grupos de cuevas aborígenes que sirvieon para conservar los alimentos, guardar a los muertos y encontrar cobijo. Uno de ellos es conocido como El Calabazo, formado por siete cuevas, utilizadas como viviendas por los guanches, y otras dos cavidades más, que eran empleadas para proteger a sus momias.

A pesar de que fueron expoliadas, se han hallado en su interior abundantes restos de cerámica, fragmentos de huevos y herramientas fabricadas en piedra. También se recuperaron restos humanos y cuentas que los aborígenes empleaban para hacer los collares.
Estas no son las únicas, ya que a lo largo del acantilado existen diversos asentamientos dispersos ´desde la playa del Roquillo hasta el barranco de Chamorro.

Así, en la misma playa del Roquillo se han registrado más de una decena de cuevas naturales, con abundantes vestigios materiales y signos de que han sido utilizadas hasta hace algunos años Además, en esta zona también se han localizado un grupo importante de cabañas que fueron empleadas por los aborígenes.

La importancia arqueológica de este yacimiento prehistórico y su declaración como Bien de Interés Cultural deberían ser impedimentos suficientes para que los ciudadanos no arrojen allí su basura.

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El olvido de El Calabazo

La Opinión de Tenerife, 12 de julio de 2010.

Los vecinos de Valle Guerra esperan por el museo aborigen prometido hace 14 años

ELOY VERA 
Cuevas prehispánicas reutilizadas durante siglos, enterramientos funerarios y restos de material en superficie que sirven para atestiguar el paso de los antiguos canarios hacen del yacimiento aborigen de El Calabazo, en Valle de Guerra, uno de los más importantes del municipio. Sin embargo, los continuos vertidos lo convierten en un basurero que pone en peligro esta zona arqueológica. Los esfuerzos del Ayuntamiento por limpiar el lugar chocan con la falta de civismo de aquellos que optan por tomarlo como su peculiar "punto de reciclaje".

En 1996, La Laguna celebró el quinto centenario de su fundación. Ante la efeméride, el Consistorio decidió convertir la zona de El Calabazo en un gran parque arqueológico. La promesa sigue sin cumplirse 14 años después mientras el Ayuntamiento afirma que es el Cabildo el que tiene la última palabra sobre su futuro.

De momento, ha sido catalogado Bien de Interés Cultural con categoría de zona arqueológica en 2005, una protección que no lo salva del riesgo de que parte del material que se encuentra en superficie pueda ser saqueado. A ello se unen los vertidos que realizan los ciudadanos en el lugar. Desde electrodomésticos a escombros o restos de aceite han sido una constante en la zona de La Barranquera, lugar donde se encuentra el yacimiento.

El Ayuntamiento ha realizado diversas campañas de limpieza. En la última, retiró más de una tonelada de basura. Sin embargo, pronto empezó a aparecer de nuevo algún frigorífico al lado de trozos de cerámica o cuentas de collares de piedra. El grupo de Gobierno Municipal asegura que no tienen constancia de que haya vertidos en la zona.

Sin museo

El concejal socialista en La Laguna, Yeray Rodríguez, considera "inadmisible" que, en este lugar, aún no se haya realizado el parque arqueológico. "Prometieron hace 14 años esta actuación y sigue sin realizarse", explica Rodríguez quien no duda en asegurar que "este espacio museístico puede servir como un atractivo más para el municipio y revitalizar todo Valle de Guerra".

Sin embargo, el proyecto no pasa por el mejor de los momentos. La crisis y el recorte de las partidas presupuestarias en áreas como Cultura hacen aún más difícil que esta iniciativa vea la luz.

Rodríguez alerta del peligro que puede suponer que se atente en una de las siete cuevas que conforman el yacimiento. "Si al menos hicieran el museo tendría una seguridad que evitaría los saqueos", añade.

En los años ochenta, varios arqueólogos de la Universidad de La Laguna realizaron un estudio de campo en la zona. Estos investigadores encontraron siete cuevas con varios compartimentos que sirvieron como dependencias de los antiguos aborígenes.

Los estudiosos también hallaron un enterramiento funerario con restos óseos tanto humanos como de animales y numeroso material en superficie tales como restos de cerámica, lascas de basalto o cuentas de collares.

La conservadora del Organismo Autónomo de Museos, Candelaria Rosario, considera que la importancia de El Calabazo radica en que "las cuevas tienen una importante potencia estratigráfica, es decir, hay sedimentos con tierra en los que se pueden hacer cortes y realizar pruebas para datar cronológicamente el yacimiento". De momento, estos estudios no se han llevado a cabo.

Tras la conquista, estas cuevas fueron reutilizadas hasta hace unas décadas como lugar de cobijo de pastores y pescadores de Valle de Guerra. "Desgraciadamente, estas actuaciones han motivado que se pierda mucha información sobre la historia de este poblado", matiza la arqueóloga.
Pero no sólo El Calabazo está pendiente de convertirse en un gran parque arqueológico, la playa de La Barranquera espera un proyecto de regeneración que también afectaría a las viejas infraestructuras del muelle.

Los "tesoros" del litoral lagunero

Publicado por:
Periódico El Día. 
27 de junio de 2010.


Costas mantiene abiertos quince expedientes por supuestas ilegalidades urbanísticas en la playa El Apio, un desconocido rincón de Valle de Guerra.

ÁLVARO MORALES, Tenerife
La Laguna es tan grande que muchos de sus concejales, con ediles del gobierno incluidos, desconocen algunos rincones que, si no fuera por la mano del hombre, tendrían mucho encanto, sobre todo para los amantes del mar, la pesca y el marisqueo. Las playas del Apio y El Calabazo, en Valle Guerra, reúnen esas condiciones de forma holgada. Con la llegada del verano, la sorprendente arena rubia presente en la del Apio va ganando metros y los callaos reinantes se hacen cada vez más apetecibles si la marea y el día acompañan para bañarse en los charcos, pseudopiscinas "humanizadas" o en el mar abierto. Lo que ocurre es que, para acceder, hay que bajar un pequeño tramo de barranco y ladera y, lo que es peor, el enclave presenta una decena de edificaciones muy poco edificantes para la vista que le dan una apariencia "privada y de privilegio" a una zona que se presupone pública. Son los "otros tesoros" de la costa local, tesoros nada ejemplares, por cierto.

El litigio sobre lo público o privado de algunas partes de esta cala y zonas anexas lo abrió la Demarcación de Costas en su memoria de 2007, cuando confirmó la apertura de 15 expedientes de demolición por otras tantas edificaciones que, presuntamente, ocupan el dominio público (20 metros) o la servidumbre de tránsito (hasta 100 metros desde el mar) en El Apio.

Las imágenes poco edificantes se suceden antes incluso de divisar la costa si se mira hacia la derecha al bajar el barranco. Los vertidos de restos vegetales y de chatarra y otras basuras en el cauce y la ladera, hechos que han sido denunciados por el propio consistorio para obligar al propietario de la finca de esa parte a corregir la situación sin que, desde octubre pasado, se haya solucionado, ya despiertan la sensibilidad y enojo medioambiental. Sin embargo, la cosa va a peor al contemplar, al fondo de los callaos y en dirección hacia La Barranquera, la presencia de una chabola de considerables dimensiones. Una construcción endeble que tiene otras tres réplicas justo donde termina la irregular vereda que permite llegar hasta estas zonas de pesca y baño.

Si se opta por caminar hacia la izquierda, siempre por encima de piedras y topándose con algún que otro charco, se llega hasta una plataforma de cemento que, seguramente, albergó en el pasado otra edificación, aunque lo más llamativo se sitúa al lado: varias casas de mayor tamaño y otras dos edificaciones más cerca de la linde con Tacoronte, una de ellas forrada de piedras y otra murada y con apariencia de abandonada, pero en plena playa o callaos.

Como ocurre con el resto de los 696 expedientes abiertos desde 2007, Costas no aporta sino datos generales y no se refiere a los casos concretos. Sin embargo, los 15 que analiza en esta zona corresponden en número con las edificaciones citadas, toda vez que, junto a las realizadas con bloques y cemento, en esta parte hay otras chabolas. Aun así, faltarían otras cuatro que, por lo menos en la playa El Apio y cercanías, no se encuentran ahora.

Lo más llamativo es que diversos concejales de las tres fuerzas del ayuntamiento (CC, PSC y PP), que aprobaron recientemente una moción para proteger los núcleos costeros locales con valor etnográfico, histórico y comercial, reconocieron a este periódico que desconocían la presencia de estas edificaciones y la playa en sí. No obstante, tanto el gobierno como la oposición descartan defender este tipo de casos ante otras instancias, si bien recalcan que las competencias son de Costas.

El litoral de La Laguna, como el del resto de la Isla, encierra tesoros dignos de bajar barrancos casi imposibles. Hay otras zonas, sin embargo, que sólo despiertan desconcierto, desazón e indignación.

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De yacimiento a vertedero

Publicado por:
Periódico El Día.
26 de junio de 2010.

El 11 de octubre del pasado año, vecinos y colectivos de Valle de Guerra denunciaban el grave atentado ecológico al que estaban siendo sometidos los yacimientos arqueológicos de la zona, de gran importancia histórica, al convertirse en vertedero improvisado por parte de ciertos propietarios de fincas próximas, que depositaban, sin ninguna clase de escrúpulos, todo tipo de basuras y residuos tóxicos, llegando incluso a tapar con sus vertidos una serie de cuevas en la zona conocida como El Calabazo. Cuatro días después de la denuncia, es decir, el 15 de octubre, el Ayuntamiento de La Laguna, a través de su concejal de zona, Francisco Gutiérrez, anunciaba que los citados yacimientos quedarían limpios antes de diciembre de 2009. Seis meses han transcurrido desde entonces, sin que se haya hecho nada por subsanar esta situación y devolver a su estado original este importante enclave. Asimismo, la Corporación lagunera decidió en su día retirar la pertinente denuncia contra el propietario de la finca próxima, al comprometerse a limpiar la ladera, promesa que, a día de hoy, tampoco ha cumplido. La realidad, la que muestran las fotografías. Vale más una imagen que mil palabras.

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El vertido en el yacimiento de Valle de Guerra puede multarse con 30.000 euros

Publicado en:
Periódico El Día. 
14 de octubre de 2009.


 D. BARBUZANO, La Laguna
La gran bola formada por basura y residuos tóxicos que se desplaza por la ladera de la zona de El Apio, en Valle de Guerra, con dirección hacia el mar y poniendo en peligro los yacimientos arqueológicos, ha motivado una rápida actuación del Ayuntamiento de La Laguna, consistente en el inicio de un expediente sancionador que podría representar una multa de hasta 30.000 euros para el responsable del vertido.

La zona fue visitada por los concejales de Valle de Guerra, María del Cristo Pérez y Francisco Gutiérrez, y el edil responsable de los Servicios Municipales, Plácido Mejías, quien explicó a EL DÍA lo siguiente: "Una vez que nuestros técnicos analizaron la zona afectada, hemos procedido a denunciar el hecho ante el área de Patrimonio del Cabildo Insular de Tenerife, la Guardia Civil y el Consejo Insular de Aguas".

La única contestación por ahora la ha dado el Consejo Insular de Aguas, que ha dicho que el vertido de basura no es de su competencia por no haber sido realizado en el barranco sino en las laderas.

Plácido Mejías destacó que, por su parte, el Ayuntamiento de La Laguna ha iniciado un expediente sancionador contra los responsables del vertido de basura, "ya que -añadió- aquí se ha producido no sólo un atentado contra el medio natural de Valle de Guerra sino contra una zona declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por los numerosos yacimientos arqueológicos existentes en la zona".

Rechazo unánime.- Los vecinos de Valle de Guerra, tanto mayores como jóvenes, y según pudo constatar ayer este periódico, están muy indignados porque las laderas y los bellos parajes de la costa de Valle de Guerra siempre habían destacado por su limpieza, y ahora han comenzado a convertirse en vertederos incontrolados.

Dos jóvenes señalaron que "la culpa la tenemos nosotros, el pueblo, porque hemos permitido que determinadas personas estén contaminando una zona que se mantiene en su mayor parte tan pura como cuando los aborígenes transitaban estos lugares".

El que fuera importante arqueólogo afincado en Tenerife y responsable del Museo Arqueológico del Cabildo, Luis Diego Cuscoy, escribió mucho del valor arqueológico de Valle de Guerra, así como Juan Álvarez Delgado, que valoró el espacio que va desde la Punta del Viento a la Punta de La Barranquera, donde encontró diez cuevas y seis necrópolis.

Respeto al pasado.- Es de destacar que desde siempre los pescadores han utilizado las cuevas de los guanches para dormir en sus días de pesca, y siempre respetaron dichos lugares por considerarlos sagrados para ellos por ser el lugar donde vivieron sus antepasados.

La sociedad moderna parece que, en ciertas ocasiones, no concede el valor que se merecen los yacimientos arqueológicos. En este caso han sido las fincas de producción agrícola, cuyos propietarios algunos entienden que deberían tener alguna formación cultural, "han tirado basura a una zona de la que siempre hemos estado orgullosos sin saber las consecuencias de contaminación para uno de los parajes con mayor autenticidad de Valle de Guerra y donde la vegetación predominante es el cardón (Euphorbia canariensis), tabaiba (Euphorbia balsamifera), cactus (Cactus opuntic) y tarajal (Tamarix canariensis)".

Hay que indicar que la gran bola de basura, como la han bautizado los valleros, está formada por cables, plásticos y sustancias tóxicas que han propiciado que otros ciudadanos hayan utilizado el lugar como vertedero incontrolado, tirando coches y hasta neveras.

El pueblo considera este hecho como el mayor atentado ambiental que ha sufrido Valle de Guerra.


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El asentamiento aborigen de El Calabazo, el mejor conservado

Publicado en:
Periódico El Día. 
14 de octubre de 2009.


De toda la costa, el asentamiento aborigen mejor conservado es el de El Calabazo, ya que la finca Las Cuevas ha cuidado mucho el no tirar ningún residuo ni basura ni sobre las oquedades ni en las laderas en las que se localizan, una forma de actuar que debería servir de ejemplo para mucho otros empresarios.

Este periódico descendió por un precipicio para ver el estado de este yacimiento arqueológico a más de 100 metros sobre el nivel del mar, en cuyas orillas se alzan esbeltos parajes rocosos horados con frecuencia como es el caso de El Jurado.

Este yacimiento de El Calabazo está formado por siete cuevas, lo cual revela una característica del hábitat guanche, como es su concentración, donde la mano del hombre sólo intervino para construir muros de piedra seca que lo protegieran de los vientos dominantes. Además, cuenta con una cueva sepulcral.

Mayor concienciación

Los vecinos de la zona dijeron que había que ser más conscientes porque han visto tirar basura a este asentamiento aborigen. La verdad es que se encuentra bastante bien conservado, pero se ve ya la presencia de la basura aunque en pequeñas cantidades y debido a la falta de mentalización de los senderistas.
En primer lugar, en el suelo hay gran cantidad de cartuchos dejados por los cazadores. Luego, se encuentran tubos y trozos de láminas de plancha. También los senderistas han dejado muchas lonas y zapatos que bien pudieron llevarse consigo, así como trozos de láminas de hierro.

A lo anterior se suma la falta de mantenimiento con árboles secos que, en este caso, ponen la nota antiestética, concretamente en el acceso a la cueva de enterramiento, cuyo ajuar funerario según las crónicas estuvo formado por collares, colmillos de cerdo, cerámicas y punzones.


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Vertidos de basura ponen en peligro ricos yacimientos arqueológicos del litoral

Publicado en:
Periódico El Día. 
11 de octubre de 2009.


 D. BARBUZANO, La Laguna


Los yacimientos arqueológicos de Valle de Guerra, de gran importancia histórica, están siendo objeto de un atentado que los pone en peligro por parte de los propietarios de fincas próximas que, sin ningún tipo de conciencia ni de respeto al pueblo aborigen, según afirman vecinos, están tirando toda clase de basura y residuos tóxicos, llegando incluso a tapar una serie de cuevas, que las autoridades municipales o insulares deberían proteger, además de crear un sendero para que el pueblo admire los asentamientos guanches existentes.

Entre estos yacimientos afectados se encuentra el conocido como El Calabazo, que está formado por seis cuevas de habitación y una de enterramiento. Los yacimientos aborígenes de la costa de Valle de Guerra pertenecieron al menceyato de Tegueste, el cual fue integrado por unos guanches que, dada su fortaleza, pertenecieron a un bando de guerra.

Los aborígenes de esta zona costera pasaban el invierno en Valle de Guerra para trasladarse en primavera y en el verano a los pastos de la Vega lagunera o a la planicie de Los Rodeos.

Este grave atentado contra los yacimientos aborígenes de la costa de Valle de Guerra ha motivado que diferentes colectivos culturales de dicho pueblo hayan denunciado a EL DÍA que "aquí se está cometiendo no sólo una falta muy grave contra los orígenes del pueblo canario, sino un atentado contra la naturaleza que se conserva en su estado virgen primitivo y contra unas cuevas en las que aún reposan los huesos de los guanches".

En este sentido, valleros indignados explicaron a este periódico que "los últimos reductos de los aborígenes guanches en el municipio de La Laguna se encuentran en la costa de Valle de Guerra. Es una ladera que comienza en La Barranquera y acaba en la Punta del Viento (El Pris, Tacoronte). En esta costa se localizan las cuevas de El Roquillo, Punta del Jurado, El Calabazo, Barranco del Chamorro, El Apio, Punta la Romba, Caleta del Palo, Caleta Honda, La Fuentecilla y La Punta del Viento. Toda esta zona tiene cuevas catalogadas y muchas de ellas aún no están descubiertas". Añadieron que "esta es una de las zonas más vírgenes de Valle de Guerra, donde aún se conserva la flora y fauna autóctona del territorio".

Los vecinos denuncian que "los propietarios de las fincas próximas a esta zona han ido invadiendo el territorio y vertiendo residuos tóxicos y basuras sin control, perjudicando, con ello, el entorno medioambiental".
El ejemplo de deterioro más significativo que ponen como ejemplo se encuentra en Barranco del Chamorro, Punta de La Romba y Caleta el Palo, cuyos accesos han sido cerrados y donde los volúmenes de basura son de tales dimensiones que alcanzan 60 metros de ancho y 100 de largo, aproximadamente.

Este tipo de basura está compuesta principalmente por plásticos rígidos de difícil descomposición que, con ayuda del viento y del clima, perjudican y destruyen lo que encuentran a su paso, dejando las tabaibas, una de las especies que más abundan, en muy mal estado. En el barranco de La Caleta se encuentra la cueva de Don Gaspar, cuya entrada en arco de piedra tallada (única en la zona) está siendo taponada por un vertido de escombros procedentes de una finca cercana".

Otro problema añadido es la construcción de un muro de grandes dimensiones que divide las playas de El Calabazo y de El Apio, impidiendo el paso a los usuarios en los meses de mar gruesa e incumpliendo la Ley de Costas.

Según los denunciantes, al parecer "no sólo las fincas ocasionan este problema, sino que también los propios usuarios deterioran la costa dejando basuras como latas, pilas, cristales, plásticos y hasta neveras y coches. Además, se sigue practicando la pesca incontrolada con el uso de redes (trasmallos), submarina con botella y de dinamita".

Varios valleros pertenecientes a diferentes colectivos culturales, en un informe realizado, afirman que "es inexplicable cómo las autoridades han permitido arrojar vertidos a estas laderas y barrancos de la costa de Valle de Guerra. Si esta costa fuera declarada área protegida marina y terrestre, podríamos hablar de un futuro con más perspectivas de desarrollo pesquero y medioambiental, sin olvidar el alto valor antropológico para la investigación aborigen".

Los colectivos "esperamos que aquellas personas que lean este artículo y se den por aludidas, antes de hacer una crítica no constructiva, piensen razonablemente sobre el tema y luchen por este gran patrimonio natural que se encuentra en Valle de Guerra. Se espera que las autoridades competentes como son el Ayuntamiento de La Laguna, el Ayuntamiento de Tacoronte, el Cabildo, Costas y Medio Ambiente tomen cartas en el asunto, ya que es obligación de todos conservar este paraje de sumo interés".


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Valle de Guerra lleva esperando trece años por un gran parque arqueológico.

Publicado en:
Periódico El Día.
25 de mayo de 2009.

 D. BARBUZANO, La Laguna


A veces los políticos deberían no dar a conocer ilusiones ni promesas para luego dejarlas en el balcón de los olvidos, porque con ello pueden hacer mucho daño a la población, como sucedió con el anuncio en 1996 de que Valle de Guerra contaría, en la playa de La Barranquera, con un parque arqueológico.

El proyecto tenía un carácter de interés histórico, pues perseguía que La Barranquera contara no sólo con el citado parque arqueológico, sino, además, con un museo del pasado aborigen.

La zona costera del municipio de La Laguna es muy rica en yacimientos arqueológicos, especialmente en La Barranquera, la cual es una de las pocas que permanece inalterable, conservando gran parte de su flora autóctona. Las cuevas de los aborígenes canarios ofrecen un paisaje que puede evocar los tiempos en que los guanches vivían en este lugar, alimentándose de moluscos, según se constató en una excavación en una cueva de El Calabazo.

El proyecto pretendía recuperar el hábitat aborigen, para lo que se tenía previsto una labor de limpieza de toda la zona, así como la reconstrucción de los elementos que presentan deterioro y puedan ser susceptibles de reconstrucción.

El parque arqueológico pretendía convertir la playa de La Barranquera en un lugar de ocio y cultura, donde el visitante pudiera hacer un recorrido por la historia prehispánica.

El Ayuntamiento de La Laguna dijo hace 13 años que los vecinos debían colaborar en el proyecto, por entender que la iniciativa supondría una oferta turística.

El proyecto se complementaba con un museo sobre la cultura de los guanches, enfocado a la difusión del modo de vida y costumbres de los primeros pobladores de Valle de Guerra.

La Barranquera tiene un valor arqueológico importantísimo en lugares como El Apio, El Jurado, El Roquillo, Callao de Marques o Las Carboneras, con presencia de barrancos y elevados riscos donde vivieron los guanches.

La Barranquera perteneció al menceyato de Tegueste, y más concretamente al sector occidental de dicho reino guanche, cuyos habitantes prefirieron combatir al conquistador Alonso Fernández de Lucio antes de subyugarse a la ley que hizo imperar, por lo que a este le han considerado como un bando de guerra.
El aborigen que vivió en La Barranquera practicó el sedentarismo temporal con trashumancia estacional. Durante la primera y gran parte del verano aprovechaba los pastos de la Vega lagunera y parte de la planicie de Los Rodeos, y en invierno regresaba a la costa de Valle de Guerra, por lo que son frecuentes los moluscos, que fueron la solución al problema alimenticio en la costa.

El museo tenía previsto tener en cuenta una gran piedra de molino de El Roquillo, a la que, según la tradición, iban a moler poniéndose de manifiesto la característica comunitaria del núcleo poblacional.

En La Barranquera hay una zona rica en yacimientos arqueológicos, como es la de El Calabazo. El asentamiento está formado por siete cuevas de habitación y la sepulcral. Este último lugar aporta a La Barranquera la presencia del perro, el cerdo y la cabra en el ajuar funerario. El aborigen de la zona utilizó abundante material lítico y esquirlas de obsidiana, que trajo desde el Teide.

Los collares los hizo con cuentas de tipo anular, tubular, cilíndricas y segmentadas, que enhebró con cuerdas torcidas de junco.

Las cuevas de habitación presentan tres partes bien diferenciadas, como la cocina, el lugar de reunión y el sitio para dormir. Es curioso que el guanche que vivió en estas cuevas comió con una cuchara hecha con la concha de la pala conocida como "patella candei".

La concejal de Valle de Guerra, María del Cristo Pérez, dijo que este proyecto es antiguo y que ahopra se trabaja en mejorar el acceso a la playa y dotar a La Barranquera de una plaza y una iglesia.

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