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Una mujer dará nombre por primera vez a una calle del pueblo de Valle de Guerra


Publicado en:
5 de mayo de 2011


El pueblo de Valle de Guerra contará, por primera vez en su historia, con una calle que llevará el nombre de una mujer, según decisión del ayuntamiento, por entender que son muchos los méritos que concurren en Concha Mendoza González, que fue maestra en la citada localidad y nació en 1932.

La labor social de Concha Mendoza la consigue como presidenta de la Asociación de Amas de Casa Atlántida, la cual recibió en 1990 la Medalla de Oro Agrocanarias.

La ejemplar vallera siempre ha mantenido una postura pluralista y luchadora por conseguir que la mujer tenga derechos, igualdad, oportunidades y el respeto a la dignidad.

En la década de los 80, con su asociación, consiguió el alumbrado público de Valle de Guerra, seguido de ayuda a los acogidos del Asilo de Ancianos y homenajes al practicante y al párroco de su pueblo, Servando Rivero y José Noda, respectivamente. Es de destacar que Concha Mendoza conserva la vara de mando del primer alcalde que tuvo su pueblo y que data de 1846.


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El perenquén que me erizó la piel.

Publicado en:
3 de abril de 2011.

RAFAEL LUTZARDO 
Esta preciosa historia ha sido escrita por una gran mujer llamada Concha Mendoza González. Persona que pasará a la historia contemporánea de Valle de Guerra por ser la primera mujer que lleve su nombre en una de las calles, tras ser aprobado por mayoría en el pleno del Ayuntamiento de La Laguna el día 10 de abril de 2011. Esta narrativa inspirada en la familia y la soledad cuya autora es Concha Mendoza, comienza así: 

"Cuando mi familia estaba entera el cuarto de la tele siempre estaba lleno; mis padres, mis hijos, mi marido y mis nietos. Pero cuando murió mi marido, ya se fueron todos: unos a otra vida mejor y otros a formar nuevas generaciones. Aquí me quedé en este cuarto ahora vacío. Y en mis noches desiertas tengo tiempo para reflexionar, pensar y fijarme en lo mínimo.

Cuando estábamos y aparecía un perenquén de noche, yo los movilizaba a todos y con cualquier artilugio perseguíamos al bicho hasta que lo echábamos fuera, era un bicho que me erizaba la piel. Pero después que me quede sola, una de esas noches me fije que un perenquén traspasaba una puerta de cristales y de esa puerta, a un antiguo cuadro que cuelga encima de la tele. Lo vi cruzar y me erice. Se escondió detrás del cuadro, estuve pendiente a ver si lo veía salir y ahí se quedó. Cuando me fui acostar miré detrás del cuadro y estaba ahí.

Al día siguiente vi una cosa oscura que traspasaba la puerta y me asuste, pero enseguida me acorde del perenquén. Así, muchas noches, me fui acostumbrando a su compañía, empecé a pensar que no hacen daño, que sólo se comen los insectos. Ahora me fijo que cuando sale detrás de la puerta, en este tramo, hace una paradita y vuelve su cabeza hasta donde yo estoy; como si nos conociéramos de toda la vida.

Cuando vi el perenquén la primera vez, era pequeño y clarito; ahora ha crecido y está más oscuro. A veces hablo con él y casi siempre viene a la misma hora. Nunca creí que me pudiera sentir acompañada por un perenquén, aquél que me erizaba la piel y que ahora llamo luz de noche".

Una vida infatigable

Publicado en:
Diario de Avisos
27 de marzo de 2011.

Concha Mendoza González es una mujer inquieta y trabajadora que, a pesar de sus 79 años, sigue luchando por mejorar su pueblo, Valle de Guerra, y la vida de sus vecinos.

En reconocimiento a este trabajo y a su labor frente a la Asociación de Amas de Casa de Valle de Guerra, desde hace más de 35 años ya, el pleno del Ayuntamiento de La Laguna aprobó, el pasado 10 de marzo, que una calle del pueblo lleve su nombre, la primera con nombre de mujer. La iniciativa surgió desde un grupo de vecinos y varias entidades sociales, como esta misma asociación.

"Todavía no me lo creo porque nunca me lo esperé, pero es muy importante para una persona. Me siento orgullosa porque le voy a dejar a mis hijos algo importante", manifiesta con orgullo Concha Mendoza.

Esta vecina nació en Valle de Guerra en 1932 y es la segunda de cuatro hermanos, en una familia en la que su madre se dedicaba a la costura y su padre trabajaba en el empaquetado de tomates. Concha ha sido siempre una mujer curiosa y con ganas de aprender. Durante dos años estuvo estudiando en el Instituto Cabrera Pinto pero en torno a los 13 años tuvo que dejar los estudios y ponerse a trabajar. "En aquellos años era difícil ir a La Laguna pero siempre he tenido ganas de aprender", enfatiza.

A partir de ahí comenzó a trabajar en los recibidores de los tomates y luego, con 16 años, tuvo la oportunidad de sustituir durante un año a una profesora en una escuela pública. Después siguió trabajando como costurera, y con 21 años conoció a su marido, José Rodríguez, con quien tuvo cuatro hijos. "Nos conocimos en un baile en el cine el día de San Juan. Era muy guapo y fue muy buena persona. Siempre me dejó hacer lo que yo quisiera", recuerda con cariño.

El marido de Concha trabajaba haciendo puros hasta que la pareja decidió irse a Venezuela, donde estuvieron seis años, porque "aquí no había mucho trabajo y se ganaba muy poco". "Me gustaba Venezuela, es preciosa, pero no me gustaba el ambiente que había con coches quemados, el ejército en la calle, la gente corriendo por las revueltas… Nos queríamos marchar a nuestra tierra". Y la suerte se puso de su parte cuando "mi marido se sacó un poco de dinero en una carrera de caballos". Gracias a esto pudieron volver e ir terminando poco a poco la casa que habían comenzado a construir en Valle de Guerra antes de marcharse a Venezuela, y donde aún vive Concha.

De vuelta ya en Tenerife, su marido volvió a trabajar haciendo puros y Concha realizó muchas y diferentes tareas. Crió a sus cuatro hijos pero también abrió una pequeña venta, un sitio de comidas y enseñó en su propia casa a niños de diferentes edades a leer y escribir. Además, durante 14 años impartió clases como monitora en una escuela taller en los diferentes barrios de La Laguna. "Mi vida ha sido siempre un ajetreo y siempre haciendo cosas. No puedo estarme parada". Concha se ha apuntado a multitud de cursos y actividades y ha trabajado siempre por ayudar al pueblo.

Concha Mendoza reconoce que en estos 79 años "el pueblo ha cambiado mucho", ha ido creciendo, se han ido logrando mejoras y ahora está "muy bonito, da gusto". Destaca especialmente el centro ciudadano y todas las actividades que se pueden realizar allí. Sin embargo, echa en falta el ambiente familiar que había antes en el pueblo. "Nos sentábamos juntos y nos poníamos a hablar de todo y comentábamos las noticias. Era muy bonito", rememora.

El pasado de un pueblo como Valle de Guerra, en el término municipal de La Laguna, ha quedado plasmado, a través de los ojos y vivencias de esta mujer, en un libro publicado en 2009, y escrito por los periodistas Cirilo Leal y Rafael Lutzardo, titulado Recuerdos valleros de Concha Mendoza.

La Asociación de Amas de CasaLa Asociación de Amas de Casa de Valle Guerra se fundó en el año 1975, cuando unas cien mujeres del pueblo se unieron para "pedir cosas culturales y sociales y para que no se perdieran las tradiciones", explica Concha Mendoza, quien ha estado al frente de esta asociación desde hace ya 35 años. Una asociación que nació con el afán de hacer crecer al pueblo y mejorar las condiciones de vida de sus vecinos. Estas cien mujeres lucharon por traer dos nuevos colegios al pueblo. En la década de los 80 lograron, junto a la Asociación de Vecinos, el alumbrado público para la zona y traer una sede de la Caja de Ahorros, un camión de recogida de basura, la limpieza de plazas y jardines, la restauración del cementerio y el ensanche del puente. Además de muchos más logros, de la realización de múltiples actividades sociales, culturales, formativas y de la ayuda continua hacia los más necesitados del pueblo. En la actualidad, la asociación cuenta con unas 70 mujeres y Concha lamenta que la juventud no se anime a unirse. "No les interesa la cultura", apunta. Esta asociación ha logrado múltiples galardones y reconocimientos a lo largo de su trayectoria, como las medallas de Oro y Plata con las que Agrocanarias la distinguió. El periodista Domingo J. Jorge recogió en un libro, publicado en 2010, los 35 años de esta asociación, que tanto ha hecho por Valle de Guerra.

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La primera calle con nombre de mujer

Publicado en:
15 de marzo de 2011.

"Estoy muy contenta. Para mí, este es el mayor homenaje que podía recibir", confesaba ayer Concha Mendoza, presidenta de la Asociación de Amas de Casa Atlántida de Valle de Guerra. El pasado jueves, el pleno del Ayuntamiento de La Laguna aprobaba por unanimidad una moción para que una vía de esta localidad lleve su nombre. Y no será una calle cualquiera porque, además, pasará a la historia por ser la primera del callejero vallero que tenga un nombre de mujer.

Nadie sabe el porqué de esta ausencia de féminas en los rótulos de la ciudad. La propia Mendoza afirma que hasta ahora no se había dado cuenta de esa carencia. En tanto, la concejal de zona, Cristo Pérez, señala que "este tipo de menciones honoríficas son propuesta por los vecinos y son ellos los que deciden". No obstante, defiende que la biografía de Mendoza "es, sin duda, merecedora de esta distinción por ser una persona emblemática en el pueblo por su labor altruista". "Su obra es inmensa. Enseñó a leer y escribir a mucha gente, en una época en la que acceder a la educación no era tan fácil como ahora. También hizo una gran labor con las amas de casa y nunca ha dejado de colaborar con la comunidad", subraya Pérez.

Concha Mendoza nació en Valle de Guerra en 1932. En 1948, entró en Acción Católica, una organización con la que comenzó a trabajar, por ejemplo, para luchar contra el hambre en África, asistir a más necesitados de su pueblo y colaborar con su propia parroquia.

Como tantos otros isleños también emigró a Venezuela. A pesar de las dificultades y la dureza de las circunstancias, Mendoza fue desde muy joven una defensora a ultranza de la igualdad y los derechos de la mujer. Esas ideas feministas la llevaron hace 35 años a fundar la Asociación de Amas de Casa Atlántida, una entidad con fines sociales y culturales que logró transformar su barrio.

Entre las conquistas conseguidas por Mendoza y el valiente grupo de mujeres que la acompañaron destacan haber conseguido mantener la tradicional romería de Valle de Guerra e impulsar la instalación el alumbrado público y el servicio de guaguas. Además, en 1981, las integrantes de esta asociación juraron la bandera en Hoya Fría, junto con los mozos de reemplazo, convirtiéndose en las primeras mujeres de toda España que lo hacían.

"Estoy muy agradecida a todas los partidos políticos que votaron a favor de este reconocimiento. Pero sobre todo al alcalde [Fernando Clavijo]. El otro día me llamó para felicitarme y me dijo que hacía falta gente como yo en estos tiempos. Fue un gran halago", opina Mendoza.

Su voz está un poco tocada por el frío invernal y por la emoción de admite tener mientras conversa por teléfono con La Opinión de tenerife. "Soy una persona sencilla y nunca esperé nada a cambio de lo que he hecho", recalca. Lo que más le enorgullece es que "se reconozca en mi persona a toda una generación de mujeres que vivimos las penurias de la posguerra, el estigma de la emigración y que trabajamos muy duro para sacar adelante una familia, criar a nuestros hijos y hacer que nuestro pueblo crezca".

La Corporación todavía no ha decidido qué calle vallera llevará su nombre. Y Mendoza y su familia esperan con ansia que se desvele la incógnita. Mientras eso sucede, la edil Cristo Pérez se congratula de que "homenajes como este, avalados por el pueblo, se hagan en vida para que es la mejor manera de hacerlos".

Concha la infatigable

Publicado en:
La Opinión de Tenerife
30 de enero de 2011.



Valle de Guerra pide una calle para una mujer que ha hecho de todo por el pueblo



ALMUDENA CRUZ
Concha Mendoza (1932) no se siente merecedora de una calle. El homenaje, explica, debería ser para "todos los hombres y mujeres de este pueblo que tanto han trabajado por salir adelante". Sin embargo, pese a su humildad, los vecinos de esta mujer atrevida y generosa han decidido que ha llegado el momento de reconocerle, con esa distinción, toda una vida dedicada al trabajo, a su pueblo y a amar intensamente a su familia. La propuesta ha llegado al Ayuntamiento y cuenta ya con el aval del cariño de todos sus vecinos.



Concha mantiene abierta la puerta de su casa. Ha sido siempre así, incluso antes de que decidiera crear una pequeña escuela donde muchos de sus vecinos aprendieron a leer y escribir. "Todo el pueblo ha pasado por mis clases", explica sonriente mientras sujeta los dos libros que ha publicado en colaboración con sus amigos Rafael Lutzardo y Cirilo Leal.

Esta vallera de "pura cepa" ha sido maestra, costurera, cocinera, dependienta y, además de cuidar y criar a cuatro hijos, ha tenido tiempo para luchar por mejorar los equipamientos de su pueblo y hasta de jurar bandera. Toda la vida, sin embargo, le resulta a esta optimista nata muy poco tiempo para cumplir con todos sus objetivos. Cada día cuida de su casa, hace ejercicio y reparte su tiempo entre la Asociación de Amas de Casa Atlántida, la lectura y la escritura.

"Soy vallera y aquí me muero", indica con determinación cuando se le pregunta si se siente orgullosa del trabajo realizado. Junto a sus compañeras de la Asociación de Amas de Casa, que el año pasado cumplió 35 años desde su constitución, empezó a moverse para conseguir logros que iban más allá de los cometidos que por aquel entonces estaban socialmente bien vistos para la mujer. "Pese a que todavía no podíamos porque estábamos en la dictadura, nos reuníamos en el antiguo cine y, en ocasiones especiales, íbamos todas juntas a merendar. La gente que estaba en los bares salía a vernos", indica.No obstante, Concha y muchas de sus compañeras contaban con el apoyo inestimable y la ayuda de sus maridos. "Mi esposo ha sido el lazarillo de mi vida, siempre estuvimos juntos y fuimos muy felices. Fue una historia de amor realmente preciosa", recuerda emocionada.

La vecina de Valle de Guerra y sus compañeras de la asociación lograron, entre otros méritos, que la primera caja de ahorros se instalara en el pueblo o que se colocaran los primeros contenedores para la basura. "Todos los alcaldes de La Laguna se han portado muy bien con nosotras", recuerda.

Concha Mendoza y sus amigas han reunido ropa y alimentos, han organizado exposiciones y han luchado por los necesitados. Las cosas, tres décadas después, parece que no son tan distintas –en algunos aspectos– a lo que ocurría en 1975. "Los pobres siguen siendo pobres y siguen sin tener alas para volar", comenta entristecida. Ella misma tuvo que emigrar en la década de los cincuenta hasta Venezuela, donde trabajó en una fábrica de pantalones. "Mi marido fue primero y después, pasados dos años, yo le acompañé. Fueron nueve días de travesía que nunca olvidaré", rememora.

El mayor tesoro de esta vallera incansable, además de su familia (que completan siete nietos y un bisnieto) es su propia memoria. Lee, escribe e investiga entre las fotos antiguas que atesora porque sabe que, tras el paso del tiempo, quedan los recuerdos hermosos y desaparecen los más tristes. "A pesar de todo, volvería sin pensarlo a vivir aquélla época", sentencia. El amor por enseñar a los demás todo lo que sabe es una de las mayores virtudes de esta entrañable vecina a la que sus conciudadanos quieren ahora reconocer con una calle en su honor.

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Laguneros - Concha Mendoza

Las amas de casa llevan 35 años de acciones sociales en el barrio

Publicado en:
Periódico El Día
1 de agosto de 2010.

D. BARBUZANO, La Laguna
La Asociación de Amas de Casa Atlántida, de Valle de Guerra cumple 35 años de esfuerzos dirigidos a mejorar el ámbito social y cultural de su pueblo, consiguiendo cosas tan importantes como, por ejemplo, colegios o el alumbrado público. Todo empezó un 15 de enero de 1975, cuando 100 mujeres de Valle de Guerra decidieron unirse para "conseguir muchas cosas que hacían falta en nuestro pueblo y además no sólo poner un granito de arena en hacer más grande del pueblo, sino colaborar entre nosotras en formarnos en cosas que no conocíamos", como señala la presidenta de Atlántida, Concha Mendoza.

Esta vallera de reconocido prestigio dice que las mujeres con las que ha luchado son "valientes y trabajadoras que nos unimos para luchar y contribuir al crecimiento de nuestro pueblo que tantas necesidades tenía en esos momentos. Trabajar por la cultura y propagar nuestra artesanía canaria fue uno de nuestros retos".
Una de las cosas de las que más orgullosa está la presidenta es que "aprendimos a crecer como personas y a transitar por la vida del miedo. El comienzo fue muy duro porque encontramos muchas piedras en el camino. Pero saltando y saltando hicimos camino al andar y no había obstáculos para nosotras, ya que teníamos el apoyo de nuestros maridos, nuestros hijos, e incluso de nuestro párroco, José Noda".

Ayuda a necesitados

La tarea de estas mujeres se inició con visitas a casas de familias muy pobres, que no tenían ni luz ni agua, y crearon un ropero con ropa que luego repartían entre los más necesitados. A la hora de sus logros, hay que empezar por el que el pueblo contara con los colegios Atlántida y Ayatima. Domingo J, Jorge, que conoce bien la trayectoria de estas mujeres emprendedoras de Valle de Guerra ha recogido en un trabajo que en la década de los 80 lograron el alumbrado público.

A esta mejora le siguieron muchas más, como una sede de CajaCanarias, un camión de recogida de basura, la limpieza de las plazas y jardines, la mejora del cementerio, el ensanche del puente, entregas al Asilo de Ancianos, cesión de libros a la biblioteca, regalo de una canastilla al niño que naciera en Navidad, cursos para mujeres, ayudan en la apertura del centro social, creación de un economato, taller de costura, enriquecimiento de muchas romerías, petición y logro de una plaza...

El trabajo de las Amas de Casa Atlántida ha sido muy intenso, por lo que ha conseguido grandes triunfos, siendo el mayor de ellos la Medalla de Oro de Agrocanarias.

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Un libro; un sueño y una ilusión cumplida

Publicado en:
Canaryinfo
21 de diciembre de 2009.

Rafael Lutzardo.

La publicación de un nuevo libro basado en experiencias vividas en otra época, en otra sociedad distinta a la actual, ha sido una de las culminaciones más fascinantes en la vida de Concha Mendoza. Una mujer, que refleja en importantes semblanzas una gran parte de su vida a modo de síntesis. Según refleja la contraportada de este importante e interesante libro, titulado:

Recuerdos valleros de Concha Mendoza, cuyos autores son Cirilo Leal y el que escribe este artículo, la historia de concha Mendoza González (1932), la maestra de Valle de guerra en tiempos de la sorbía, se suma al afán de este enclave lagunero por alcanzar las luces y el desarrollo, en la que el estímulo de la cultura y el esfuerzo de generaciones le han permitido labrarse el futuro en digna pugna con una tierra a la que hubo que someter y sorribar para convertirla en valle fértil. Una historia, con sus momentos de esplendor y dolor, que rinde homenaje a los que partieron a la aventura incierta de la emigración, los que padecieron el drama de la guerra y, especialmente, a las mujeres y su trabajo poco valorado, en el hogar, el huerto, la gangocha, la venta de pescado o el empaquetado de tomates y plátanos.

Un recorrido, por el camino del alma de generaciones de mujeres que nunca se han arredrado a los obstáculos de la existencia y cuyos testimonios cobran vida a través del relato retrospectivo de Concha Mendoza. Dicho esto, los lectores tienen la oportunidad de saber y comprender el contenido de la vida de esta maravillosa mujer, la cual, con su nuevo libro, rinde homenaje a muchas mujeres que en otra época no tuvieron derechos ni fueron reconocidas por una sociedad cerrada avalada por la dictadura franquista. Del mismo modo, la emigración Canarias-Venezuela no fue un evento social desconocido para Concha Mendoza, pues no en vano ella, al igual que miles de emigrantes canarios, “cruzó el charco” para reunirse con su marido y de paso, conocer una Venezuela amiga y hermano de muchos canarios.

Su escala de valores produjo en Concha Mendoza una fuente de generosidad, nobleza e inocencia; convirtiéndola en una maestra que se ofreció de manera altruista, con el objetivo de enseñar a leer y escribir a muchas personas en la época de la sorriba en Valle de Guerra. Sin duda, el lunes, 14 de diciembre de 2009, fue un día muy especial y significativo para la maravillosa familia de Concha Mendoza González. Un trabajo de equipo, compuesto por que Cirilo Leal, Domingo J Jorge y el autor de este artículo, aprendimos como alumnos de esta excelente maestra vocacional de la enseñanza y de la vida. Hoy, en nombre de mis amigos y compañeros de profesión citados anteriormente, te damos las gracias, Conchita Mendoza, por darnos la oportunidad de conocerte y de paso, por representar tan dignamente y orgullosamente tu pueblo de Valle de Guerra.        

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Lutzardo y Leal presentan el libro ´Recuerdos de Choncha Mendoza´

Publicado en:
Periódico La Opinión de Tenerife.
17 de diciembre de 2009.

Esta noche, a las 20:00 horas, en las instalaciones del Centro Ciudadano de Valle de Guerra, tendrá lugar la presentación del nuevo libro escrito por los periodistas, Rafael Lutzardo y Cirilo Leal y, cuyo título lleva por nombre Recuerdos de Choncha Mendoza. El mencionado libro será editado por Ediciones Canaryinfoweb, cuyo editor es el periodista, Domingo J. Jorge.

Este nuevo libro nace, con el objetivo de rendir homenaje a Concha Mendoza González, una mujer que ha sido testigo de una parte de la historia contemporánea de Valle de Guerra. La historia de Concha Mendoza González (1932), la maestra de Valle de Guerra en tiempos de la sorriba, se suma al afán de este enclave lagunero por alcanzar las luces y el desarrollo, en las que el estimulo de la cultura y el esfuerzo de generaciones le han permitido labrarse el futuro en digna pugna con una tierra a la que hubo que someter y sorrabar para convertirla en valle fértil.

Una historia, con sus momentos de esplendor y dolor, que rinde homenaje a los que partieron a la aventura incierta de la emigración; los que padecieron el drama de la guerra y, especialmente, a las mujeres y su trabajo poco valorado, en el hogar, la gangocha, el huerto, la venta de pescado o empaquetado de tomates y plátanos.

Aistencia oficial. Al mencionado acto cultural asistirán el Presidente del Cabildo Insular de Tenerife, Ricardo Melchior, cuyo prólogo personal estará reflejado en este nuevo libro. También, estarán como invitados el alcalde de San Cristóbal de La Laguna, Fernando Clavijo y los concejales de Presidencia, Planificación e Innovación y Desarrollo Local, Francisco Gutiérrez y María del Cristo Pérez Zamora (Participación Ciudadana) y representantes de otras fuerzas políticas de la comunidad canaria.

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