Publicado en:
Canaryinfo
21 de diciembre de 2009.
Rafael Lutzardo.
La publicación de un nuevo libro basado en experiencias vividas en otra época, en otra sociedad distinta a la actual, ha sido una de las culminaciones más fascinantes en la vida de Concha Mendoza. Una mujer, que refleja en importantes semblanzas una gran parte de su vida a modo de síntesis. Según refleja la contraportada de este importante e interesante libro, titulado:
Recuerdos valleros de Concha Mendoza, cuyos autores son Cirilo Leal y el que escribe este artículo, la historia de concha Mendoza González (1932), la maestra de Valle de guerra en tiempos de la sorbía, se suma al afán de este enclave lagunero por alcanzar las luces y el desarrollo, en la que el estímulo de la cultura y el esfuerzo de generaciones le han permitido labrarse el futuro en digna pugna con una tierra a la que hubo que someter y sorribar para convertirla en valle fértil. Una historia, con sus momentos de esplendor y dolor, que rinde homenaje a los que partieron a la aventura incierta de la emigración, los que padecieron el drama de la guerra y, especialmente, a las mujeres y su trabajo poco valorado, en el hogar, el huerto, la gangocha, la venta de pescado o el empaquetado de tomates y plátanos.
Un recorrido, por el camino del alma de generaciones de mujeres que nunca se han arredrado a los obstáculos de la existencia y cuyos testimonios cobran vida a través del relato retrospectivo de Concha Mendoza. Dicho esto, los lectores tienen la oportunidad de saber y comprender el contenido de la vida de esta maravillosa mujer, la cual, con su nuevo libro, rinde homenaje a muchas mujeres que en otra época no tuvieron derechos ni fueron reconocidas por una sociedad cerrada avalada por la dictadura franquista. Del mismo modo, la emigración Canarias-Venezuela no fue un evento social desconocido para Concha Mendoza, pues no en vano ella, al igual que miles de emigrantes canarios, “cruzó el charco” para reunirse con su marido y de paso, conocer una Venezuela amiga y hermano de muchos canarios.
Su escala de valores produjo en Concha Mendoza una fuente de generosidad, nobleza e inocencia; convirtiéndola en una maestra que se ofreció de manera altruista, con el objetivo de enseñar a leer y escribir a muchas personas en la época de la sorriba en Valle de Guerra. Sin duda, el lunes, 14 de diciembre de 2009, fue un día muy especial y significativo para la maravillosa familia de Concha Mendoza González. Un trabajo de equipo, compuesto por que Cirilo Leal, Domingo J Jorge y el autor de este artículo, aprendimos como alumnos de esta excelente maestra vocacional de la enseñanza y de la vida. Hoy, en nombre de mis amigos y compañeros de profesión citados anteriormente, te damos las gracias, Conchita Mendoza, por darnos la oportunidad de conocerte y de paso, por representar tan dignamente y orgullosamente tu pueblo de Valle de Guerra.
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