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Los cementerios de Valle de Guerra y Punta Hidalgo se quedan sin tumbas

Publicado en:
La Opinión de Tenerife
3 de octubre de 2010

Los cementerios de Valle de Guerra y Punta del Hidalgo están abarrotados. Ambos se quedarán sin nichos disponibles para nuevos enterramientos si no se acometen obras de ampliación de forma urgente. Sin embargo, los recortes presupuestarios del municipio y los retrasos en la aprobación del nuevo Plan General de Ordenación (PGO), que posibilitaría la recalificación de solares rústicos en espacios de equipamiento para ser usados como campo santo, mantienen paralizados los trabajos.

En Valle de Guerra queda menos de una docena de nichos vacíos del total de 1.038 con los que cuenta el cementerio. En lo que va de año se hicieron 34 inhumaciones, bastantes menos que en el mismo periodo de 2009, cuando se enterraron 42 personas. Teniendo en cuenta que en todo 2009 se depositaron allí 53 restos, queda patente lo acuciante de la situación en estos momentos.

Así lo confirmó a este diario el concejal de Servicios Municipales, Plácido Mejías, al admitir que "hay mucha prisa para iniciar las obras de Valle de Guerra". Según informó, se acometerá la construcción de 100 nuevos nichos y el reforzamiento de los muros exteriores del recinto y detalló que el proyecto ya está preparado y sólo falta que el Ayuntamiento de La Laguna adjudique los trabajos.

Paralelamente, el cementerio de Punta Hidalgo, que cuenta con 613 nichos, acogió en los primeros nueve meses de este año un total de 14 restos, nueve menos que en el mismo periodo de 2009, año en el que hubo 27 inhumaciones. En este caso, los obstáculos para su ampliación vienen dados por la imposibilidad de recalificar los terrenos colindantes hasta que no se apruebe el nuevo PGO.

La Laguna cuenta con cinco cementerios. Además de los mencionados están el de San Juan, en el casco; San Luis, en Los Baldíos, próximo a la carretera de La Esperanza; y Tejina. Este último es el único en el que se están haciendo obras en la actualidad para la construcción de un nuevo bloque de nichos osarios. En este tipo de espacios más reducidos descansan los huesos que se sacan de las sepulturas y las cenizas de las incineraciones. No obstante, en Tejina se construirá un nuevo cementerio, que en una primera etapa tendrá 200 tumbas. La obra tiene un presupuesto de 800.000 euros, pero el Consistorio no tiene recursos por ahora para iniciarla, confirmó el edil de Servicios lagunero.

El campo santo más grande de Aguere es el de San Luis. Cuenta con 5.623 nichos para ataúdes, 2.708 para restos osarios, 30 panteones familiares, 8 sepulturas en tierra y cuatro fosas comunes. Según Mejías, en este cementerio "queda espacio para los próximos 25 años". La única obra que se prevé es la adaptación de un espacio para depositar cenizas al aire libre. Se denominará El Jardín de los Adelfos, pero todavía no se sabe cuándo se pondrá en marcha.

Esta adaptación obedece al aumento de las incineraciones registradas durante los últimos años, algo que ha mermado ostensiblemente la demanda de sepulcros y ha llevado a mucha gente a arrojar los restos de sus seres queridos en lugares públicos, a pesar de que está prohibido.

La demanda y los precios varían bastante según se trate de la primera fila, la más baja y accesible, o la décima, a la que sólo se puede llegar para renovar las flores trepando a unas altísimas escaleras. Sólo son aptas para los más ágiles, además de que hay que contar con la fortuna para conseguir una libre debido a que son escasas, según detalla Mejías. "Tenemos que estar reponiéndolas continuamente porque hay quienes las roban", añade el edil.

Los espacios para ataúdes se distribuyen en bloques de cinco filas. El alquiler por 50 años para la primera cuesta 2.077 euros y para las filas superiores oscilan entre los 1.890 euros y los 1.586. En tanto que por 75 años, plazo máximo en el que se pueden alquilar, van desde los 2.586 a los 3.078 euros. Las tumbas osarias, por su parte, admiten un plazo máximo de 50 años de concesión y cuestan 411 euros las más altas –de la séptima a la décima fila– y 628 euros las de las primeras cuatro alturas.

A la plantilla de diez foseros, tres vigilantes y un encargado que trabaja en los campos santos de Aguere se ha sumado un grupo de hombres y mujeres desempleados como refuerzo para el acondicionamiento previo a la celebración del Día de Todos los Santos. El buen aspecto que presentan ya los cementerios se debe a que este año las tareas se iniciaron en agosto, con una inusual antelación.

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Valle Guerra despide al cura que volvió a llenar su iglesia de fieles

La Opinión de Tenerife, 15 de agosto de 2010.

Los feligreses de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en Valle Guerra, casi montan una revuelta popular al enterarse de que el Obispado de Tenerife había decido trasladar a su carismático párroco. Marcos García ha cautivado al pueblo en sólo dos años. Misas, encuentros, retiros espirituales... Todo lo que organiza se llena. El próximo 22 de agosto tocará decirle adiós con una gran fiesta de despedida.

LAURA DOCAMPO
Todos los colectivos vecinales de Valle Guerra pidieron audiencia recientemente con el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, para averiguar el porqué del repentino traslado de su párroco, al que se oponen radicalmente. "Nos recibió y nos dijo con mucha tranquilidad que tenemos que aceptar la decisión que viene de arriba y nos recordó que el cura ha hecho votos de obediencia". "Siempre tenemos encima de nosotros a alguien que manda más y no queda otra que aceptar lo que no podemos remediar. Por esto no vamos a perder la fe, pero le aseguro que lo echaremos mucho de menos", precisa Concha Mendoza, presidenta de la asociación Atlántida de amas de casa de Valle Guerra.

En una época en la que la religión católica atraviesa horas bajas, el sacerdote Marcos García se había convertido en el artífice de un milagro: volver a llenar una iglesia. García llegó al templo de Nuestra Señora del Rosario, de Valle Guerra, el 18 de septiembre de 2008. Sus antecesores fueron los curas Fermín y Óscar. Ambos eran muy mayores y estaban gravemente enfermos. De hecho, el primero falleció mientras desarrollaba su labor parroquial y fue reemplazado por el otro. Durante esos años, la comunidad cristiana de la zona no encontró el cobijo que esperaba en sus líderes espirituales y el templo comenzó a perder feligreses. No había muchas actividades dentro de la iglesia ni tampoco los religiosos se relacionaban con los vecinos porque su frágil estado de salud no les permitía prodigarse en actos públicos. Todo terminó por generar una brecha que alejó a la comunidad y vació el templo.

"Cuando Marcos llegó con su juventud y su carisma, mucha gente comenzó a ir de nuevo a la iglesia. De pronto, dio un vuelco", recuerda Mendoza. Tanto ella como muchos otros vecinos definen al cura como un hombre "cercano y afable", que siempre está dispuesto a ir donde lo inviten. Por eso es habitual verlo en un cumpleaños, una boda o un tenderete. "Para mí es inherente a mi labor como sacerdote estar lo más cerca que pueda de la sociedad que me rodea. Los religiosos no sólo predicamos en la iglesia, sino que tenemos que ser parte de la vida social y cultural de nuestra congregación", afirma García.

A sabiendas del cariño que le profesan los fieles, admite que la experiencia en Valle Guerra ha sido "inolvidable". "Nunca olvidaré a la gente noble y trabajadora que he conocido aquí. Han sido años muy gratificantes".

Uno de los aciertos que le reconocen, además de convocar a más de 400 personas a las eucaristías del fin de semana, es el haber sabido relacionarse con los jóvenes. "Es verdad que esta iglesia necesitaba revitalizarse y yo me entregué a esa tarea con gran entusiasmo. Los jóvenes han sido una de mis prioridades y con ellos he trabajado mucho en catequesis", detalla.

Algunos vecinos achacan esa buena sintonía a su juventud. Al mencionarlo, él se ríe. "Bueno, tengo 48 años. Tan jovencito no soy", afirma entre risas. Una de las anécdotas que destaca entre sus recuerdos demuestra su amistad con algunos de los adolescentes del barrio: "Hace unos días, Rodrigo, uno de los monaguillos, me demostró su generosidad con un regalo muy especial. Me trajo una escultura de Jesús que había hecho en barro. Es una pieza con muchos detalles que me gustó muchísimo".

García también ha trabajado con grupos de matrimonios y con vecinos de la tercera edad (grupo de Vida Ascendente); ha organizado convivencias, peregrinaciones, actos benéficos y foros de reflexión. Para ello ha contado con el apoyo de un grupo de colaboradores con los que, por ejemplo, organizó una cena benéfica en la se recaudaron 5.000 euros para el mantenimiento de la iglesia.

Manuel García nació en Icod de los Vinos, donde aún reside su familia. Antes de llegar a esta zona de La Laguna trabajaba en el seminario diocesano como maestro con el grupo de estudiantes de bachiller de la ESO y antes lo había hecho en una iglesia de La Gomera.

El próximo día 22, al mediodía, dará su última misa en la iglesia del Rosario. El 15 de septiembre asumirá la labor pastoral de tres parroquias de Los Realejos: La Concepción, El Carmen y San Joaquín y Santa Ana. La Diócesis Nivariense quiere aprovechar su carisma para intentar reflotar estas iglesias que "están un poco tristes", admite el sacerdote. El pueblo lo despedirá con una gran fiesta, en cuyos preparativos ya trabaja.

Aunque toda marcha genera cierta nostalgia, el sacerdote prefiere dejar de lado cualquier tipo de tristeza y acepta con resignación el nuevo rumbo. "No me puedo entristecer. En la entrega al señor está implícito saber que llegará un día en el que me tenga que marchar", concluye.

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Valle de Guerra solicita al obispo que no traslade a su actual párroco

Publicado en:
Periódico El Día. 
25 de julio de 2010.

Los feligreses destacan que Marcos Antonio García Luis revitalizó el pueblo, impulsó la actividad del movimiento de las familias cristianas y aumentó las filas de catequistas con su cercanía humana.


D. BARBUZANO, La Laguna
"No queremos que se vaya porque es un chorro de agua viva". Así se expresa el pueblo de Valle de Guerra ante el anuncio, por parte del Obispado, de que su párroco, Marcos Antonio García Luis, será trasladado en el próximo mes de septiembre a otra iglesia, dejando a los valleros, después de dos años, "sumidos en una gran tristeza porque no nos hacemos a la idea de perder sus cualidades humanas ni los proyectos que nos unían de cara al futuro".

La petición de que el párroco se quede en Valle de Guerra cuenta con el apoyo de los siguientes colectivos: Asociación de Vecinos Idafe, Asociación de Vecinos Idafe Juvenil, Club de Lucha Rosario, Club de Fútbol Valle de Guerra, Asociación de Amas de Casa de Valle de Guerra, Asociación Amigos de La Librea, Asociación Nuevos Caminantes, Club de Fútbol Sala, Banda de Música Cornetas y Tambores, Club de Ajedrez, Banda de Música Nuestra Señora de Lourdes de Valle de Guerra, Club de Dominó Némesis, Asociación Tercera Edad El Apio, Asociación El Boquerón, Banda de Cornetas y Tambores, Delegación de Cáritas, Consejo de Restauración Nuestra Señora del Rosario, Movimientos de Familias Cristianas, Catequistas y Asociación Comparsa Los Valleiros.

Todos ellos, según aclaran, "nos hemos convertido en correa de transmisión de los sentimientos de nuestro pueblo, para pedir al obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, que "tenga a bien recapacitar y que permita que nuestro párroco siga al frente de nuestro pueblo".

Los representantes vecinales dijeron que en la reunión con el obispo le dijeron que se presentaban ante él "con una sensación de tristeza, de incertidumbre, de desesperanza y, por qué no decirlo, de cierta rebeldía, ante el traslado de don Marcos, cuando no lleva en nuestra parroquia ni siquiera dos años".

Los colectivos apuntan que, "durante más de 20 años, la vida parroquial de Valle de Guerra fue llevada de la mano de sacerdotes que, por diferentes motivos de salud, no dinamizaban la vida del pueblo, no llegaba a los corazones de los feligreses y la vida parroquial se restringía al mínimo".

Pero con Marcos Antonio García el pueblo se sintió alegre, con acciones como el comienzo de la mejora de la sonorización de la iglesia. Ya podíamos oír al sacerdote y compartir la eucaristía".

Esta fue la primera acción que, como precisan los vecinos, revitalizaron a Valle de Guerra desde la perspectiva pastoral. "Marcos Antonio García impulsó la actividad del movimiento de familias cristianas. Continuó con la actividad del grupo de restauración al que recompensa continuamente su trabajo, incorporó a las filas de catequistas a nuevas personas, y fomentó la implicación de los padres de niños de Primera Comunión".

Pero no acaba aquí todo lo que Valle de Guerra consiguió con su párroco, añadiendo la actividad catequética con los adolescentes, y una cercanía humana, como apuntan los vecinos, "que animó a muchos feligreses a reincorporarse en la vida parroquial, participando asiduamente en las distintas celebraciones religiosas, logrando que los feligreses se sientan parte de la celebración eucarística, sin olvidar la visita a los enfermos".
El mensaje final de los valleros es que "tenemos la certeza de que don Marcos está funcionando como incentivador de nuestra fe, de canalizador de nuestro querer estar con el Señor, de orientador de nuestra conducta de colaboración con la parroquia. Nos sentimos muy ilusionados con su quehacer y tenemos la sensación de haber experimentado una profunda trasnfornmación en nuestro espíritu".

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