Valle de Guerra solicita al obispo que no traslade a su actual párroco

Publicado en:
Periódico El Día. 
25 de julio de 2010.

Los feligreses destacan que Marcos Antonio García Luis revitalizó el pueblo, impulsó la actividad del movimiento de las familias cristianas y aumentó las filas de catequistas con su cercanía humana.


D. BARBUZANO, La Laguna
"No queremos que se vaya porque es un chorro de agua viva". Así se expresa el pueblo de Valle de Guerra ante el anuncio, por parte del Obispado, de que su párroco, Marcos Antonio García Luis, será trasladado en el próximo mes de septiembre a otra iglesia, dejando a los valleros, después de dos años, "sumidos en una gran tristeza porque no nos hacemos a la idea de perder sus cualidades humanas ni los proyectos que nos unían de cara al futuro".

La petición de que el párroco se quede en Valle de Guerra cuenta con el apoyo de los siguientes colectivos: Asociación de Vecinos Idafe, Asociación de Vecinos Idafe Juvenil, Club de Lucha Rosario, Club de Fútbol Valle de Guerra, Asociación de Amas de Casa de Valle de Guerra, Asociación Amigos de La Librea, Asociación Nuevos Caminantes, Club de Fútbol Sala, Banda de Música Cornetas y Tambores, Club de Ajedrez, Banda de Música Nuestra Señora de Lourdes de Valle de Guerra, Club de Dominó Némesis, Asociación Tercera Edad El Apio, Asociación El Boquerón, Banda de Cornetas y Tambores, Delegación de Cáritas, Consejo de Restauración Nuestra Señora del Rosario, Movimientos de Familias Cristianas, Catequistas y Asociación Comparsa Los Valleiros.

Todos ellos, según aclaran, "nos hemos convertido en correa de transmisión de los sentimientos de nuestro pueblo, para pedir al obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, que "tenga a bien recapacitar y que permita que nuestro párroco siga al frente de nuestro pueblo".

Los representantes vecinales dijeron que en la reunión con el obispo le dijeron que se presentaban ante él "con una sensación de tristeza, de incertidumbre, de desesperanza y, por qué no decirlo, de cierta rebeldía, ante el traslado de don Marcos, cuando no lleva en nuestra parroquia ni siquiera dos años".

Los colectivos apuntan que, "durante más de 20 años, la vida parroquial de Valle de Guerra fue llevada de la mano de sacerdotes que, por diferentes motivos de salud, no dinamizaban la vida del pueblo, no llegaba a los corazones de los feligreses y la vida parroquial se restringía al mínimo".

Pero con Marcos Antonio García el pueblo se sintió alegre, con acciones como el comienzo de la mejora de la sonorización de la iglesia. Ya podíamos oír al sacerdote y compartir la eucaristía".

Esta fue la primera acción que, como precisan los vecinos, revitalizaron a Valle de Guerra desde la perspectiva pastoral. "Marcos Antonio García impulsó la actividad del movimiento de familias cristianas. Continuó con la actividad del grupo de restauración al que recompensa continuamente su trabajo, incorporó a las filas de catequistas a nuevas personas, y fomentó la implicación de los padres de niños de Primera Comunión".

Pero no acaba aquí todo lo que Valle de Guerra consiguió con su párroco, añadiendo la actividad catequética con los adolescentes, y una cercanía humana, como apuntan los vecinos, "que animó a muchos feligreses a reincorporarse en la vida parroquial, participando asiduamente en las distintas celebraciones religiosas, logrando que los feligreses se sientan parte de la celebración eucarística, sin olvidar la visita a los enfermos".
El mensaje final de los valleros es que "tenemos la certeza de que don Marcos está funcionando como incentivador de nuestra fe, de canalizador de nuestro querer estar con el Señor, de orientador de nuestra conducta de colaboración con la parroquia. Nos sentimos muy ilusionados con su quehacer y tenemos la sensación de haber experimentado una profunda trasnfornmación en nuestro espíritu".

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