25 de agosto de 2011.
Los vecinos de la zona de la Finca El Tabaibal, en Valle de Guerra (La Laguna), denuncian la existencia de una nave industrial ilegal en un área considerada por el Cabildo de Tenerife como suelo agrícola protegido. Además, en la edificación se ha instalado una cerrajería que perturba ambientalmente a la vecindad debido a los continuos ruidos que se generan de esta actividad. La intensa circulación de tráfico rodado pesado está dañando considerablemente la única vía de acceso a este lugar.
Según Carlos Mora, que ejerció como portavoz de la comunidad y que es uno de los más afectados por la cercanía de su residencia a dicha nave, el calvario comenzó allá por 2007, cuando el propietario del terreno arrendó una infraestructura semidestruida para que fuera utilizada como almacén. Sin embargo, Mora apuntó: "Cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que estaban reformando el edificio y lo convirtieron en una nave que iba albergar una cerrajería".
Los ruidos.- Los primeros problemas se originaron por el continuo ruido de tronchadoras y grúas que no cesan durante todo el día. "Los trabajos comienzan a las 7:30 horas hasta las 18:00 horas. Además, hay un taller de chapa y pintura también ilegal justo enfrente que también trabaja los fines de semana. No tenemos descanso en todo el día", comentó. Mora aludió al continuo sonido de las pitas de los camiones que entran y salen, ya que tienen que avisar para que les abran el portón.
Los vecinos, que viven entre plataneras en un área donde la tranquilidad es la tónica predominante, no entienden cómo se ha permitido desde las administraciones que se haya construido esta edificación.
"Hemos ido a la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de La Laguna y nos han dicho que no cuentan con licencia de apertura de este tipo de negocio. Es más, no tienen ni proyecto de obra presentado. Además, cómo es posible que como residentes no podamos hacer ni una reforma en nuestras casas porque desde el área de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife hayan catalogado este suelo agrícola como protegido y esta gente haya montado una nave industrial. No se entiende", subrayó.
En cualquier caso, los afectados han mandado una carta a Urbanismo pidiendo el cierre de la cerrajería, pero todavía no han obtenido respuesta. De igual forma, tienen previsto en los próximos días realizar el mismo trámite en la consejería de Medio Ambiente de la corporación insular.
Tendido eléctrico.- Otro de los grandes problemas vinculados a la cerrajería es el del consumo energético. Los propios vecinos reconocieron que la instalación del tendido eléctrico en la zona siempre ha ofrecido un servicio irregular, pero que los problemas se han agravado desde que se abrió este establecimiento.
"Se conectaron ilegalmente a la red eléctrica y no contaban con la licencia de luz industrial. El consumo era tan intenso que la tensión llegó a bajar en algunas casas hasta los 178 kilowatios (220 kilowatios es lo normal), por lo que a algunos se les han estropeado numerosos electrodomésticos e incluso bombas de agua para el riego de las plataneras", señaló.
Carlos Mora relató que Unelco tomó medidas y precintó el contador de luz al que estaba conectada la cerrajería, pero lo solucionaron colocando generadores eléctricos que se alimentan de combustible. En este sentido, los vecinos reclaman que el establecimiento tampoco cuenta con las licencias necesarias para manipular este tipo de materiales (altamente inflamables), los cuales son suministrados a través de camiones cisterna.
"Lo único que queremos es vivir tranquilos. Nuestro deseo es que la empresa siga en activo pero en un polígono industrial, no en una zona que no está habilitada para esa actividad. No entiendo por qué tendría que irme yo de mi casa si son ellos los que están ilegales", sentenció Carlos Mora.
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