Una vida dedicada al campo

Publicado en:
Diario de Avisos
18 de enero de 2011.


Francisco Molina, más conocido como Chacho, es agricultor en la comarca

Como muchos de los vecinos del pueblo de Valle de Guerra, Francisco Molina, más conocido entre sus paisanos como Chacho, ha ligado toda su vida al campo y la agricultura. De hecho, este vallero de 60 años lleva prácticamente desde que nació en sus terrenos. Primero en los de su familia y luego en las fincas adquiridas "con mucho esfuerzo" por él y su mujer. Chacho en uno de los vecinos del Valle que viven de los cultivos que él mismo cosecha. Así ha sido toda su vida. "Estuve un tiempo en la construcción, pero volví a la agricultura porque esto es lo mío", asegura.

"A las tierras que heredé de mis padres, fui sumando las que iba comprando con mucho esfuerzo, con mi trabajo y el de mi mujer. De hecho, sin el sueldo de ella, que tuvo que trabajar en la fábrica tabaquera del pueblo, no hubiera sido posible", dice Chacho. En esos invernaderos, este agricultor se dedica al cultivo de distintas hortalizas, como calabacín, tomate, pepino o habichuelas, entre otras, que una vez recoge, dependiendo de la temporada, vende directamente al mercado. "Además tengo plantadas cosas que usamos en casa, como las papas o algunas frutas, porque es muy importante que ninguna de ellas nos falten en nuestra mesa".

Junto a la agricultura, Antonio compagina sus cosechas con la ganadería, aunque sólo para el suministro de su casa. "Tengo vacas, gallinas, conejos..., pero sólo para consumo propio; no me dedicó profesionalmente a esto", matiza.

Una de las principales características del campo es el enorme sacrificio que supone, "ya que no tenemos ni horarios ni días festivos. Además, los productos los vendemos al mercado a un precio, pero los clientes los compran en las grandes superficies tres veces más caros", explica. Asimismo, critica el reparto de subvenciones, "porque, a pesar de que he presentado mis proyectos y he tenido muchas pérdidas por los temporales, nunca he recibido ninguna ayuda económica por parte de los gobiernos".

Así, pone como ejemplo el caso del temporal Delta, cuando muchos pequeños y medianos agricultores vieron sus invernaderos y sus cosechas destrozadas, pero no recibieron dinero. "Un técnico del Cabildo vino por aquí, y lo valoró, pero no recibimos nada", asevera.

Crisis

El paso del tiempo ha enseñado a este cosechero del Valle a adaptarse a las nuevas tecnologías. De hecho, ha sabido ir incorporando los nuevos sistemas, sobre todo de riego, en el cultivo de sus hortalizas. Otro aspecto que lo caracteriza es que sus productos no contiene ningún pesticida, "ya que eliminé este elemento hace ya unos años". Francisco Molina sostiene que los efectos económicos de la crisis no se han apreciado especialmente, pues asegura "que en la agricultura siempre hemos estado en crisis". Además, matiza que en este mundo "es muy difícil salir adelante, y si no hubiera sido por el sueldo de mi mujer, no hubiera sido posible". En cuanto al futuro de su negocio -ya que prevé retirarse a los 65 años y atender la agricultura sólo como un hobby-, aunque ahora mismo sus hijos le ayudan en la medida que pueden, Chacho se muestra contundente al asegurar que "no quiero que ellos continúen con esto; prefiero que trabajen en otra cosa".

Enlace a la noticia

No hay comentarios:

Publicar un comentario