Un poco de historia sobre nuestra Romería.
Extraído de un artículo de Antonio González González, en "Laguna Mensual". 30 de mayo de 2009.
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"En el año 1944 D. Diego Rodríguez González compró la actual imagen de San Isidro por un valor de 525 pesetas, incluyendo la yunta de vacas. Esta imagen la tenía conservada en su casa de La Laguna e lcura D. Manuel Díaz Pacheco,quien pudo rescatarla de las llamas en un incendio que destruyó la iglesia de El Chorrillo de donde D. Manuel era titular en tiempos de la Guerra Civil Española. Este sacerdote vino luego a nuestra parroquia, entre los años 1948 y 1952 y logró desarrollar multitud de aspectos dentro del campo de la cultura. Así, creó la Unión Artístico-Musical de Valle de Guerra,mejoró el coro parroquial, facilitando que actuara en directo en Radio Club Tenerife en más de una ocasión, compuso varias marchas y pasodobles, composiciones para grupos de cuerda, coro, etc.
A D. Diego le acompañaba ese día D. Juan Abreu, quienes se dirigieron luego a la casa de D. Isidoro Calzadilla en La Laguna para regresar al Valle en su coche. Eran las seis de la tarde y ya les esperaban D. Pepe Ramos y D. Pedro Rodríguez con cohetes y algarabía junto a la iglesia.
La otra imagen del santo, algo más pequeña, había sufrido un percance durante el transcurso de una procesión unos años antes, cayéndose al suelo y perdiendo la cabeza. Esta imagen fue a parar, con el consentimiento de D. Bernabé el párroco, a la finca que D. Isidoro Calzadilla tenía en la costa de Valle de Guerra.
En el año 1947 D. Ignacio Rodríguez, D. Pedro Pérez y D.Juan Abreu le pidieron permiso al cura y llevaron el santo en procesión a La Hondura, después de haberla celebrado en la plaza. AntonioHerrera preparó donde hoy está el Bar La Hondura, junto a un mollero de piedras, un entarimado a modo de púlpito donde el cura realizó la plática.
Por 37 pesetas consiguieron comprar unos cohetes y buscaron en Tejina cuatro músicos que amenizaran algo la comitiva. Por fin los consiguieron, pero con la condición de que tan sólo tocarían desde el Barranco de Lirio hasta La Hondura y regreso. La polémica fue grande cuando a partir del Lirio la música dejó de sonar. Al día siguiente el cura mandó a llamar a D. Ignacio Rodríguez para pedirle explicaciones pero claro, contestó Ignacio, –¿qué más se nos puede pedir por 37 pesetas para música y fuegos cuando a usted le costó la banda que trajo a mediodía 300 pesetas y no se movieron de la esquinade la plaza, mientras el Santo rodeaba la iglesia hasta la puerta de entrada?"
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