La Opinión de Tenerife
24 de enero de 2011.
El jardín de Félix Hernández
La Candelaria inaugura un mirador en honor a uno de sus vecinos más recordado
Desde el jardín que un día imaginó Félix Hernández se aprecia una imagen distinta del barrio de La Candelaria, en La Cuesta. Las enormes montañas recuerdan que antes de que el núcleo creciera y se extendieran las casas, el barranco era el verdadero protagonista de la zona. Poco después llegaron vecinos desde otros lugares del municipio y levantaron con gran esfuerzo sus casas para crear un nuevo barrio para La Laguna.
Uno de esos primeros trabajadores fue Félix Hernández, el mismo que con sus propias manos empezó a plantar un gran jardín para compartirlo con sus vecinos. En lo que era un simple descampado, Félix el de las papas imaginó un rincón para el descanso y las charlas. El recordado lagunero lo logró, sembró en su jardín una idea que ayer (dieciséis años después de su fallecimiento) sus amigos y familiares sellaron con una placa en su honor.
El nuevo mirador del barrio de La Candelaria lleva el nombre de un vecino insigne que dejó tras de sí una familia grande y unida que festeja, desde ayer, que el espacio donde una vez su padre plantó árboles frutales se conozca para siempre como el Mirador Félix Hernández Acosta. El pleno del Ayuntamiento de La Laguna, a instancias de los propios vecinos de la zona, decidió dedicarle esta nuevo infraestructura al entrañable vecino. Ayer, el barrio de La Candelaria vivió una pequeña fiesta en recuerdo de Félix. El alcalde Fernando Clavijo y varios miembros de la corporación municipal acudieron al acto de rotulación. Su esposa Lala fue sin duda la más emocionada, lloró desconsoladamente mientras escuchaba las palabras pronunciadas en recuerdo de su marido.
"Hoy inauguramos, por fin, el mirador en honor a este insigne lagunero de Valle de Guerra. De todas las anécdotas que tuvimos me quedo con una, Félix fue la primera ambulancia del barrio. Con su furgoneta ayudó a muchos enfermos y alguna que otra embarazada", recordó Francisco Barreto, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Aguere.
El alcalde de la ciudad, que entregó a la viuda un diploma con el reconocimiento de la ciudad al homenajeado, explicó en su discurso que "más que padre, esposo, trabajador, comerciante y enamorado de su tierra, Félix Acosta era un hombre solidario capaz de dar lo que tenía a los vecinos que lo necesitaran para sobrevivir en tiempos duros".
Félix ayudó con el primer asfaltado de las calles del barrio, colaboró con los enfermos y organizó las primeras fiestas de su barrio. Su familia vivió ayer un día de recuerdos, encabezados por una emocionada Lala que no pudo contener las lágrimas al descubrir junto al alcalde la placa con el nombre de su marido.
Noemí Hernández, hija del homenajeado, habló en nombre de todos la familia y agradeció a los vecinos las muestras de cariño recibidas. "Mi padre fue un gran hombre que luchó por poner su granito de arena en este barrio. Siempre estará presente entre nosotros", aseguró.
Félix tuvo siete hijos y la familia suma en la actualidad, además, trece nietos y cinco bisnietos. Ahora, además de la imborrable huella que dejó en forma de prole, este vecino lagunero tiene un espacio físico y perdurable para su recuerdo. Los que quieran pueden acercarse ya hasta su mirador, el pequeño jardín de Félix el de las papas, al final de la calle Francisco Ramos en el barrio de La Candelaria. Podrán comprobar que los pequeños esfuerzos también perduran en el tiempo.
"Estamos muy emocionados. Mi padre fue en vida un hombre muy animado y con un gran sentido del humor que intentaba que la gente estuviera unida. Él nos enseñó esa forma de ver la vida", concluyó Noemí Hernández.
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